Crea, no imites.

Actualmente seguimos copiando, inconscientemente, los modelos de vida de nuestra familia, sobretodo de nuestros padres o lo que dicta la sociedad. Sumada a la cultura que vivamos. No solo copiamos la manera de vivir si no los contenidos como los valores, ideales o misiones.  Pero sobretodo, los modelos de pareja. Tendemos a tener una relación de pareja semejante a la de nuestros padres o incluso de nuestros abuelos.  Todo atraído desde el inconsciente. Al final yal cabo, repetimos los mismos modelos de conducta como si estuviéramos cortados por el mismo patrón. Esto tampoco quiere decir que absolutamente todo el mundo siga este río pero sí, la mayoría.

Muchas personas tienen muy claro el querer cambiar, mejorar o eliminar ciertos patrones de sus vidas en cambio, otras no. Ya sea por ignorar este suceso o por estar cómodamente instalados en el estilo “habitual” de vida. 

Un gran porcentaje de la población no se para a pensar si es lo correctamente adecuado para ellxs mismxs. Si realmente es lo que quieren. A veces no hay la capacidad suficiente para entender porqué ciertos patrones no nos hacen sentir bien, en paz. En ocasiones no se fluye en el cauce adecuado pero se intenta nadar a contra corriente como un salmón que se dispone a desovar. Aquí la diferencia es que para el salmón es ley de vida, es natural. Nosotrxs debemos encontrar donde sentirnos bien, cómodxs, con fluidez, con paz y armonía.

En momentos nos damos cuenta de lo que hicimos mal, ya sea en una relación de amistad, laboral o de pareja, a veces a tiempos, a veces tarde.  Nos damos cuenta que hemos repetido y copiado un patrón el cual en su día nos hicieron llevar la mano a la cabeza por considerarlo un error.

Debemos querer crear nuestro propio modelo de vida, incluido el de pareja. Con nuestros propios valores, ideales y misiones. Sin olvidar de agradecer a todas las personas que pasaron o están en nuestra vida, porque sin cada una de ellas no podríamos contar nuestra propia historia. Incluso aquellas que nos hicieron daño. Gracias a todo el aprendizaje y experiencia que nos abren los ojos. Señales y cicatrices que nos hicieron crecer y madurar.

Cuando decidamos estar con alguien como compañerx de vida, como pareja, deberíamos de investigar y experimentar hasta topar con aquello que hace sentir bien a ambxs. Sin excluir sino incluyendo. Transformando y construyendo en vez de copiar y repetir.